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Miles de edificios habían sido bombardeados y centenares de viviendas debían ser reconstruidas. Era 1948 y Reino Unido apenas comenzaba a reponerse de los efectos de la Segunda Guerra Mundial. En este contexto de recuperación, había muchos trabajos por hacer y una gran necesidad de mano de obra en el país. Por ello, miles de ciudadanos de países del Caribe como Jamaica, Barbados, Guyana o Trinidad y Tobago —que permanecían entonces bajo dominio británico— respondieron a un llamado en el que se ofrecía empleo y una nueva vida en Reino Unido. Muchos llegaron al país siendo niños entre las décadas de 1950 y 1970. La mayoría no regresó nunca a sus lugares de origen. Es la conocida como "generación Windrush". Ahora, tras décadas de vida en Reino Unido, cientos de ellos temen ser deportados.

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